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March 1, 2018

ASAJA pide a las administraciones incentivos para fomentar la titularidad compartida de las explotaciones

Castilla y León, con 137 explotaciones de TC, encabeza el ranking nacional, seguida por Castilla-La Mancha
Castilla y León, con 137 explotaciones de TC, encabeza el ranking nacional, seguida por Castilla-La Mancha

ASAJA Castilla y León ha pedido a las administraciones un mayor impulso a fórmulas que promueven la participación real de las mujeres en las explotaciones agroganaderas como es la titularidad compartida. Pese a que Castilla y León es la comunidad que encabeza  las inscripciones en el registro de titularidad compartida, las cifras son todavía muy pequeñas y no reflejan la realidad de la presencia de las mujeres en el trabajo diario de numerosas explotaciones, por lo que la OPA pide que promuevan el sistema ofreciendo incentivos.

Desde la aprobación en 2012 de la Ley de Titularidad Compartida (TC) y la posterior puesta en marcha del registro, en las oficinas de ASAJA se ofrece toda la información sobre el tema a los interesados, casi siempre parejas que trabajan en el sector. Hasta ahora, las medidas que la administración establece para fomentar este registro en régimen de TC son ventajas a la hora de acceder a la condición de explotación prioritaria, y trato preferente en algunas subvenciones, programas y actividades. Pero solo en unos pocos casos se termina realizando la inscripción.

Castilla y León, con 137 explotaciones de TC, encabeza el ranking nacional, seguida por Castilla-La Mancha, y ya a mucha distancia el resto de comunidades. En total en nuestro país a diciembre de 2017 solo figuraban 343 explotaciones en TC. Por provincias, la primera de la comunidad y de España es León, con 41, Palencia con 19, Burgos con 17 y Ávila con 16.   Para la  OPA, todo lo que contribuya a incorporar de forma activa a las mujeres al sector redunda en beneficio del futuro de la agricultura y ganadería y también de la vida en el medio rural. Pese a que muchas mujeres comparten tareas agrícolas y sobre todo ganaderas de las explotaciones familiares con sus parejas, esta labor ha sido muchas veces invisible a efectos legales.