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May 3, 2018

Europa prohíbe tres insecticidas utilizados para tratar la remolacha por el daño que causan a las abejas

Para UPA-COAG, la medida “abocará a los remolacheros a asumir mayores costes y puede producir el efecto contrario, al realizar varios tratamientos”
Para UPA-COAG, la medida “abocará a los remolacheros a asumir mayores costes y puede producir el efecto contrario, al realizar varios tratamientos”

La Unión Europea ha prohibido el uso de tres insecticidas neonicotinoides -clotianidina, imidacloprid y tiametoxam- empleados para el tratamiento de la semilla de remolacha, estando acreditada su efectividad en la protección del cultivo frente a insectos, virus, parásitos y plagas, por el daño que causan a las abejas. La Alianza UPA-COAG teme las repercusiones que sobre el cultivo de la remolacha de Castilla y León, la región más productora de España, tendrá la decisión adoptada por la Unión Europea. La OPA considera que al ser la remolacha un cultivo que se recolecta antes de su floración, no es una planta atractiva para las abejas y su incidencia sobre la actividad de pecoreo es prácticamente nula. 

La Alianza “es sensible ante la problemática de la pérdida de colonias de abejas y apuesta por el trabajo conjunto de agricultores, apicultores, industria fabricante de fitosanitarios y administraciones para buscar soluciones a la disminución de la población de las colmenas. Los cultivos necesitan de los polinizadores para su desarrollo, por lo que nos sentimos identificados y comprometidos con el mantenimiento de las abejas y con la impagable labor que realizan los apicultores”.

En este sentido, UPA-COAG considera que no puede criminalizar a los agricultores por todos los problemas que afectan a la salud de las abejas, “cuando está demostrado que la pérdida de colonias se debe a la existencia de múltiples elementos, como el cambio climático, enfermedades como la varroosis o la nosemosis, o especies invasoras como la avispa asiática, entre otras. No obstante, el sector productor ha demostrado su total predisposición a colaborar en trabajos técnicos para seguir haciendo un seguimiento exhaustivo de la seguridad de los tratamientos fitosanitarios que se utilizan actualmente en la remolacha”.

Más de 2.100 hectáreas sembradas en Salamanca

La prohibición de las tres materias insecticidas “no solo va a abocar a los remolacheros a asumir mayores costes económicos sino que puede producir el efecto contrario, al tener que realizar varios tratamientos para controlar los insectos que atacan a la remolacha. El incremento derivado de la utilización de más sustancias químicas en múltiples tratamientos, además de ser discutible desde el punto de vista medioambiental, significa un encarecimiento de costes que puede suponer la puntilla para un sector productor y para los miles de puestos de trabajo que ocupa”.

La remolacha juega un importante papel en Castilla y León, contribuyendo a fijar la población en el medio rural y dinamizar la economía. Además de los más de 4.000 remolacheros que viven del cultivo -Salamanca siembra esta campaña 2.117 hectáreas- , la fábricas existentes dan empleo directo a cerca de 1.500 personas, a las que habría que añadir otras procedentes de los servicios que genera y la necesidad de provisión de insumos procedentes de industrias auxiliares como las dedicadas a fertilizantes, maquinaria, materiales de envasado, almacenaje, hostelería, etc. Merece especial significación la actividad del transporte de materia prima y otros productos vinculados, que suponen un volumen de negocio superior a los 50 millones de euros anuales.

La Alianza exige al Ministerio de Agricultura que reconsidere su posición en este tema e impulse mismo una iniciativa para pedir a Bruselas que permita el uso de estas materias en el cultivo de la remolacha antes de que entre en vigor su prohibición a finales de año.