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April 4, 2018

La Consejería pone en marcha una batería de medidas para luchar contra el topillo campesino

La Orden recoge cuatro niveles de riesgo en función de la presencia de esta especie en los campos de Castilla y León
La Orden recoge cuatro niveles de riesgo en función de la presencia de esta especie en los campos de Castilla y León

La consejera de Agricultura y Ganadería, Milagros Marcos, ha presidido la constitución del Consejo Agrario de Castilla y León tras la renovación de la designación de vocales de las organizaciones profesionales agrarias después de las elecciones (Asaja cuenta con tres representantes, dos la Alianza UPA-COAG y uno UCCL), a quien ha presentado el nuevo marco normativo de acción contra el topillo campesino, mediante el cual se establecerán una serie de actuaciones dentro de una estrategia de gestión preventiva, integrada y respetuosa con el medio ambiente, destinadas a reducir los riesgos derivados de la presencia de esta especie en el ámbito del territorio agrícola de la Comunidad.

Esta nueva orden define diferentes niveles de riesgo: verde, para situaciones normales; amarillo, para parámetros poblaciones que reflejen algún tipo de situación anormal sin ser necesarias autorizaciones o resoluciones específicas para llevar a cabo actuaciones; naranja, cuando la aparición de esta especie requiere de algún tipo de actuación obligatoria o sea necesaria autorización o resolución específica por la autoridad competente para proteger los cultivos a corto y medio plazo de forma efectiva; y rojo cuando la situación, tras haberse llevado a cabo las actuaciones necesarias no reviertan según los resultados esperados.  

Obligaciones para todos los agentes implicados

Establece, además, obligaciones para todos los agentes implicados, como son los agricultores, ganaderos, selvicultores, propietarios de explotaciones agrarias, sus entidades asociativas, cooperativas, organismos y administraciones públicas propietarias de terreno, quienes deberán llevar a cabo diferentes actuaciones, como vigilar sus cultivos, plantaciones y cosechas, así como las masas forestales y el medio natural que pueda ser objeto de colonización por el topillo campesino y mantenerlos en buen estado fitosanitario para defensa de las producciones; proporcionar toda clase de información sobre el estado fitosanitario de las plantaciones, vegetales o cosechas, cuando sea requerida por las autoridades competentes y facilitar en todo momento a los técnicos de la Administración el acceso a sus propiedades; poner a disposición de la Comunidad o de cualquier otra administración que lo requiera los medios mecánicos de su explotación para actuar en su propiedad o zonas colindantes y en el caso de Juntas Agrarias Locales, cooperativas agrarias o cualquier otro tipo de entidad asociativa, poner a disposición sus medios para actuar en la propiedad de sus asociados o zonas colindantes; y aplicar las medidas fitosanitarias que se regulan en la orden.

Siete tipos de actuaciones

-La monitorización y vigilancia de la situación y evolución de las poblaciones de topillo campesino, con el objetivo de realizar un seguimiento de esta especie, de poder detectarlo de manera precoz y definir los umbrales de riesgo en las zonas de seguimiento.

-La implementación de un sistema de transferencia de información entre los agentes implicados, incluyendo la emisión de recomendaciones de actuación orientadas a los agentes implicados.  

-Un plan de formación y sensibilización en la problemática de la plaga del topillo campesino y su afección a los ecosistemas agrarios en colaboración con las consejerías de Fomento y Medio Ambiente y Educación.

-Investigación en alternativas aplicables a la gestión integrada de topillo campesino, reforzando y garantizando la ejecución de actividades y proyectos de investigación a través del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl).

-El uso de buenas prácticas para la minimización de riesgos para los cultivos derivados del topillo campesino, como la potenciación de la biodiversidad favorecedora del equilibrio depredador-presa.

-Llevar a cabo prácticas fitosanitarias mínimas en parcelas realizando labores superficiales (grada o rastra) en parcelas con cultivo de alfalfa o herbáceos plurianuales para destruir las galerías y las huras; removiendo el terreno al menos cada seis años en parcelas de cultivo de siembra directa con el fin de minimizar efectos sobre el perfil y estructura del suelo, pudiendo utilizar chisel, descompactador o grada.

-Actuaciones fitosanitarias específicas a ser consideradas ante riesgo de explosión demográfica. 

Además, para reducir la posible influencia de los reservorios en las zonas colindantes, tanto en reservorios sin cultivo, reservorios en cultivo, parcelas de siembra directa, o cualquier otro tipo de recinto donde se detecte presencia de topillo campesino, se crearán bandas de seguridad sin cubierta vegetal herbácea en el borde interior de las parcelas, con anchura de al menos tres metros y mediante remoción del terreno. En las vías de dispersión, en los casos en que no haya posibilidad de pastoreo, se llevará a cabo limpieza de la cubierta vegetal herbácea por otros medios mecánicos y mediante quemas controladas, que se realizarán siempre por personal autorizado en periodos de riesgo bajo de incendio y siguiendo escrupulosamente la zonificación específica que defina la Dirección General del Medio Natural.

 

Más de 32.600 solicitudes de la PAC en dos meses

Durante el Consejo Agrario también se abordó la campaña de la PAC 2018 y la presentación de solicitudes hasta el momento, que ya se encuentran en 32.605 desde que se abrió el plazo el pasado 1 de febrero, todas ellas realizadas de forma telemática. Además, el ritmo de presentación de solicitudes es similar al de la campaña de 2017 y cabe recordar que el plazo concluye el 30 de abril.