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July 26, 2018

La cosecha de cereales en Salamanca, con 486.000 toneladas, triplica la producción del pasado año

Castilla y León supera los siete millones de toneladas con un volumen de negocio que ronda los 1.200 millones
Castilla y León supera los siete millones de toneladas con un volumen de negocio que ronda los 1.200 millones

La buena campaña de cereal superará la cosecha media en más de un millón de toneladas, con un volumen en cifra de negocios de 1.200 millones de euros. La cosecha se ha desarrollado en condiciones meteorológicas variables, con una severa sequía en la primera fase y lluvias abundantes al final del ciclo que han supuesto un retraso en los trabajos de recolección de tres semanas. La cosecha de cereal de invierno en Castilla y León será la segunda mayor de los últimos cinco años, con una previsión que supera los 7 millones de toneladas, lo que representa un incremento del 24 % respecto a la media de los últimos cinco años (5,8 millones de toneladas), siendo dos veces y media superior a la cosecha del año pasado (2,7 millones de toneladas), que estuvo muy afectada por la situación de extrema sequía.

Esta cosecha afectará de una manera importante a la producción de cereales de España, que se estima en esta campaña en unos 18 millones de toneladas, representando Castilla y León en torno al 40%. Estos datos se han dado a conocer en la provincia de Valladolid, en el municipio de Piñel de Abajo, por la consejera de Agricultura y Ganadería, Milagros Marcos, iniciada ya la cosecha, especialmente en la mitad sur de la Comunidad.

La mitad de la cosecha en Salamanca, de trigo blando

Por lo que se refiere a Salamanca, la cosecha alcanza las 486.247 toneladas (151.574 el pasado año) con unos rendimientos medios de 3.556 kilos por hectárea en una superficie sembrada de 136.759. A destacar, las 264.741 toneladas de trigo blando, las 140.289 de cebada y las 42.000 de avena. En menor cantidad, centeno, con 25.523 toneladas, y triticale.

Evolución de la campaña: de la sequía a abundantes precipitaciones

Las labores preparatorias del terreno y la siembra se iniciaron con temperaturas elevadas en la mayor parte de la Comunidad y con una situación de sequía extrema, con un déficit de precipitación del 80 % respecto a la media mensual. Estas condiciones incidieron en una irregular nascencia en la mayor parte del territorio y un retraso en el desarrollo del cultivo. Sin embargo, la situación empezó a cambiar a partir de enero que, aunque fue cálido, por primera vez desde septiembre, no padeció déficit de precipitaciones respecto a un mes normal.

El incremento de las precipitaciones en los meses de primavera permitió una mejora notable en el desarrollo del cultivo y un ahijamiento normal, aunque el exceso de humedad ha ocasionado que en algunas provincias se hayan presentado dificultades para el abonado de cobertera y los tratamientos fitosanitarios y herbicidas.

El mes pasado, con temperaturas normales en la mayor parte de la Comunidad, ha sido, sin embargo, un mes muy singular respecto a las precipitaciones, convirtiéndose en uno de los meses de junio más lluviosos de los últimos cien años.

Estas condiciones han propiciado un buen desarrollo de las fases finales del cultivo que, con carácter general, presenta un buen estado sanitario y solamente cabe destacar las incidencias meteorológicas de tormentas con granizo en los meses de junio y julio en algunas zonas, de forma muy localizada, muy especialmente en las provincias de León, Palencia y Burgos. La extensión global afectada en diferentes intensidades en el conjunto de la Comunidad Autónoma se estima en torno a un 10 % de acuerdo a la información facilitada por Agroseguros.

La superficie asegurada supera el 80%

La superficie de cultivos herbáceos extensivos asegurada en Castilla y León se ha visto incrementada debido a las medidas de la Junta y cuyo objetivo ha sido dotar al sector de instrumentos que afiancen la competitividad de las explotaciones agrarias, permitiéndoles gestionar los riesgos que puedan poner en peligro su rentabilidad.

Este cambio de modelo ha implicado un aumento de financiación, se ha triplicado el presupuesto en lo que va de legislatura y el impulso de las mejoras en las condiciones del seguro, todo lo cual se ha traducido en que la superficie asegurada en esta campaña haya superado el 80 % y el número de pólizas suscritas se haya elevado por encima de las 40.000 en Castilla y León.

Buena previsión de cosecha, retrasada tres semanas

La consecuencia de las condiciones meteorológicas que han caracterizado la campaña agrícola es un retraso generalizado, en torno a tres semanas, pero con una buena previsión de cosecha, superior a la media de los últimos cinco años y más de dos veces y media que la obtenida el año pasado, muy afectada por la sequía extrema, convirtiendo la cosecha de este año en la segunda en producción de estos últimos cinco años.

Las labores de recolección están más avanzadas en las provincias de Ávila, Salamanca, Segovia, Valladolid y Zamora, en las que ya se ha cosechado el 40 % de la superficie, en mayor medida la cebada que el trigo.

En España aumenta un 50%

Las previsiones de producción en España también son de un incremento en torno al 50% respecto a la cosecha anterior y contrastan con las previsiones a nivel de la Unión Europea, donde se estima una reducción de cosecha en torno a un 2,5 %, especialmente en los países de Centroeuropa, que están sufriendo una situación de temperaturas altas y tampoco son favorables las previsiones de cosecha en el entorno del Mar Negro y Rusia. La superficie de cereales para grano en esta campaña es de 1,88 millones de hectáreas, lo que supone un 2,7 % más que la campaña pasada -1,83 millones de hectáreas-.

Destaca el trigo blando

El trigo blando es desde 2014 el cereal más implantado en Castilla y León; con 872.000 hectáreas, se alcanza una producción en esta campaña de 3.511.000 toneladas, representando prácticamente el 50 % del total de cereales de invierno. La cebada, con 763.000 hectáreas, se sitúa en las 2.973.000 toneladas de producción.

La producción de avena alcanza 376.000 toneladas; el centeno, en torno a 266.000 toneladas; el triticale, 89.000 toneladas y el trigo duro, 21.000 toneladas.

Estas cifras demuestran la consolidación de la tendencia de los últimos años, con un predominio del trigo, disminuyendo la superficie de cebada debido a los mejores precios y los mayores rendimientos del primero.

Rendimientos

En el conjunto de los cereales se presentan rendimientos medios de la Comunidad en torno a los 3.900 kg/ha. Dos provincias presentan cifras por encima de la media, son Burgos (4.500 kg/ha) y Palencia (4.100 kg/ha). Por otra parte, los menores rendimientos se encuentran en Ávila (2.700 kg/ha) y Segovia (3.200 kg/ha).

Comparando el rendimiento con el medio de los últimos cinco años, en la Comunidad se aprecia un incremento del 25 %; ha aumentado más de dos veces y media si se compara con el de la campaña pasada 2017, tan afectada por la sequía, que apenas llegó a 1.500 kg/ha. Por cultivos, encontramos de media 4.400 kg/ha en trigo duro, 4.000 kg/ha en trigo blando. 3.900 kg/ha en cebada, 3.200 kg/ha en avena, 2.800 kg/ha en centeno y 3.300 kg/ha en triticale. Con las estimaciones actuales y la situación de precios, el valor económico de la cosecha será de unos 1.200 millones de euros, dos veces y media más que la cosecha del año pasado.