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October 30, 2018

La rentabilidad del pistacho y la almendra incrementa su cultivo en Castilla y León

La superficie cultivada llega a 3.784 hectáreas y ha crecido en la región el 150% en los últimos cinco años
La superficie cultivada llega a 3.784 hectáreas y ha crecido en la región el 150% en los últimos cinco años

Los frutos de cáscara vienen pisando fuerte en la comunidad y aunque muy lejos de los 1,88 millones de hectáreas que se dedican a los cereales de invierno, la superficie destinada a esos frutos se ha visto incrementada en un 150% durante el último lustro llegando a las 3.784 hectáreas según los datos de la PAC de este mismo ejercicio. De la nada al todo aupados por el tirón del pistacho y la almendra.

Las variedades de nogales, avellanos, almendros y pistachos se han ido haciendo más o menos hueco en los puntos más dispares de la comunidad y en el caso del almendro, cultivo tradicional de Arribes y Ágreda, ha tomado fuerza como producción intensiva en las provincias de Zamora o Valladolid. El pistacho está igualmente de moda, «el oro verde», lo denominan algunos de los que han sucumbido al efecto llamada de los buenos precios.

«El crecimiento ha sido muy grande, ha desbordado todas las previsiones», mantiene Jorge Domínguez, presidente de la cooperativa Naturduero que agrupa a 45 productores de pistachos que suman 325 hectáreas en Zamora. «Influidos por lo que han oído en los medios de comunicación que no siempre se lo han contado como debía ser porque se le ha dado un rendimiento mayor del que tiene, la gente ve expectativas y se lanza a un mundo que es un poco desconocido»

En el caso de esta cooperativa, a día de hoy, solo están en producción el 8% de las hectáreas, «el resto son plantaciones nuevas, hay que esperar unos siete años para que empiece a producir y en nuestro caso hasta dentro de unos cuatro años no estará todo». Ya adelanta que cuando llegue ese momento «seguramente suceda como con otros cultivos, que caiga el precio, de hecho este año el precio es inferior al año pasado pero todavía es un cultivo muy rentable».

El precio de referencia de esta campaña puede rondar los 6,50 o 7 euros–«recogido en verde y en campo cuando otros años superaba los ocho euros», aclara Domínguez– pero puede llega hasta los 10 euros el kilogramo de ecológico. El precio se ajusta, al menos un euro más, si se vende ya en seco que es lo que van a comenzar a hacer esta campaña en esta cooperativa pionera asentada en Toro, «quitar la cáscara metiendo una humedad del 70% para luego bajarla al 7% y que así se conserve».

La segunda parte será el salado, envasado y comercialización pero para eso calculan que deben pasar unos dos años, «cuando vayan a estar todas las hectáreas, de momento vendemos a través de otros intermediarios a Castilla-La Mancha».

Según cuenta el presidente de Naturduero, lo que en un principio se concibió como un cultivo de secano ya es otra historia. «En nuestro caso muy pocas hectáreas son de secano, la gente ha hecho minisondeos y ha metido el riego por goteo así que estamos regando el 90% de las hectáreas porque hemos visto que la producción también se dobla y de 800 kilos por hectárea se pasa a 1.500 kilos en regadío», explica

¿Qué ha dejado la gente en el camino para sembrar esos pistachos? Según Domínguez, los productores han diversificado sus explotaciones con el cereal, viñedo y olivo «y luego está la gente que no es agricultora y ha visto un chollo y se ha metido con las tierras del pueblo que no le daban haciendo una inversión a futuro». En este último ejemplo engloba al 60% de los socios de su cooperativa.

«A la gente le recomendaría que se informe antes de dar ningún paso, que nos pregunten a los que estamos ahí y no tenemos intereses comerciales, porque cuando empezamos lo hicimos a ciegas, con inversiones a lo loco», sugiere Domínguez. Su percepción es que «a la gente se le metió en la cabeza lo de los 10 euros el kilo y también hay que decirle que vas a estar cinco años sin coger nada, solo poniendo dinero, y que hay viveros buenos y malos, viveros que ante la demanda de planta se han ido a Marruecos, han traído la planta a pasar la cuarentena en Valencia y esos días en contenedores pierden mucho, cogen de todo y lo vamos a sufrir los que lo hemos hecho bien y mal, por eso la planta tiene que ser certificada y buena».

Y es en este punto cuando entra en juego el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl), dependiente de la Consejería de Agricultura y Ganadería que ante el boom experimentado, sobre todo hace unos tres años tanto con los almendros como con los pistachos, se sentó con productores e industrias para escuchar sus demandas y necesidades. «Ellos nos trasladaron sus demandas reales: problemas para conseguir planta, plantaciones en sitios que no están estudiados», comenta Pablo Gómez, subdirector de Investigación y Tecnología de Itacyl. La apuesta ha sido por «competir en calidad, no se puede competir en cantidad, pero sí en sabor», además de velar por las variedades autóctonas y comprobar de qué plantas se disponen. «Parte del éxito está en decidirse con muchos datos que tienen que ver con la elección del sitio, la variedad o la cantidad de agua que tienen que tener».

Hugo Martín, experto del Itacyl en leñosos, advierte de que no hay ningún producto con el valor del pistacho, pero «hay que tenerlos para poder venderlos», desmitificando así algunas cuestiones sobre este cultivo. Las primeras zonas donde se plantaron pistachos fue en Toro y Carrión en 2004 y en el caso de Toro «es un espectáculo de producción, lo que ha arrastrado a mucha gente, pero las condiciones son diferentes en cada zona».

La recomendación es que «hay que realizar analíticas a pesar de los análisis del suelo que podamos tener hechos desde el Itacyl». Esos datos son públicos y se ha muestreado una parte significativa de la región. Además, el instituto obtuvo a través de la Agencia Estatal de Meteorología los datos climáticos de los últimos 30 años y «con esos valores hemos hecho mapas en los que se clarifica el clima por la temperatura media anual», concluye Mariví Álvarez, técnico de la Unidad de Información Geográfica.