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April 8, 2019

La sequía pone en peligro la cosecha de cereales en Salamanca

Temor también entre los ganaderos por la falta de precipitaciones, necesarias para garantizar el agua y los pasos de la ganadería extensiva
Temor también entre los ganaderos por la falta de precipitaciones, necesarias para garantizar el agua y los pasos de la ganadería extensiva

“Tiene que llover bien, de manera generalizada”. Agricultores ganaderos siguen pendientes del cielo y de unas previsiones que no son demasiado optimistas, con lo que el panorama pinta mal, con daños en la planta que pueden ser irreversibles en pocos días.

Después de decir adiós a uno de los inviernos más cálidos que se recuerdan, con mínimas precipitaciones y un déficit hídrico en Salamanca entre diciembre y febrero del 66% y solo 33 litros, la tierra está sedienta. La sequía vuelve a amenazar al sector agrario solo dos años después de una de las peores que se recuerdan en 2017, con graves pérdidas para el sector por la ausencia de cosecha. De nuevo, sin recuperarse de las pérdidas de hace dos años, los profesionales se encuentran pesimistas,  porque a un invierno extremadamente seco, se suma un arranque de primavera en el que el agua no ha aparecido o lo ha hecho tímidamente.

Y el campo la necesita para garantizar un correcto crecimiento de los cereales de invierno que, a pesar de las escasas e irregulares lluvias de comienzos de marzo, ofrece un buen aspecto con un adecuado desarrollo. Aunque el gran temor de los agricultores es que, sin reservas de agua en la tierra, la subida de las temperaturas o heladas fuertes, den al traste con la cosecha, como ya ocurrió hace dos años en Salamanca y en Castilla y León. 

Tampoco se presenta mejor el panorama para los ganaderos. Aunque con reservas de agua en las charcas, el campo necesita la lluvia ya para que haya pastos que garanticen un abastecimiento suficiente al ganado extensivo.

Salamanca aumenta la superficie de trigo y centeno, reduce la de avena y cebada

Con un retraso en el inicio de la sementera por la falta de lluvias, y una nascencia complicada e irregular, la superficie nacional destinada al cultivo de herbáceos se sitúa esta campaña en 5,50 millones de hectáreas, con un descenso de un 0,4% frente a los 5,52 millones de la anterior, achacable en parte a los bajos precios en origen frente a un constante incremento de los costes de producción.

Las estimaciones de superficie prevén un fuerte descenso de cebada seis carreras (-13,2%) y del trigo duro (-5,1%), con el único aumento de cebada dos carreras (+3,2). Por comunidades, Por Comunidades, mientras reducen superficie Aragón (-14,3%) y Andalucía (-1,6%) otras ganan como Extremadura (+5,5%) y Castilla y León (+4,4% y 5.145 hectáreas más).

El mínimo descenso de superficie de cereales en el panorama nacional es similar al que se produce en Salamanca, con unas 153.124 hectáreas sembradas esta campaña, según los últimos datos del Ministerio de Agricultura, una cifra que supone un mínimo descenso en relación a la de 2018 de unas 300 hectáreas.

Por cultivos, los agricultores salmantinos reducen ligeramente la superficie de avena (13.500, -268 hectáreas) y cebada (36.000, -105 Ha.) y aumentan la de trigo (73.160 hectáreas, +1.289 Ha.), triticale (5.250, +74 Ha.) y centeno (9.300, +115 Ha.). En cuanto al maíz, con 15.914 hectáreas, se siembran en Salamanca 385 Ha. menos.

Más de 220 millones en indemnizaciones para los herbáceos

Con el temor al daño que la ausencia de lluvia puede provocar en los cereales de invierno, reducción cosecha y rendimientos, los agricultores de otras zonas de España ya tienen que hacer frente a pérdidas millonarias.

Los datos de Agroseguro de enero y febrero indican que son más de 31.600 las hectáreas siniestradas, principalmente de cítricos y hortalizas, superando los 59 millones de euros. Heladas en la vertiente mediterránea y el interior de Andalucía y temporales de viento han ocasionado pérdidas millonarias en hortalizas y cítricos, con 146.592 siniestros. Las indemnizaciones de herbáceos en campaña 2017, con la grave sequía que redujo al mínimo tanto la cosecha como los rendimientos, fueron las más elevadas en la historia del seguro agrario, con más de 220  millones de euros.

Foto: Lydia González